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Sentido del olfato en el Perro

como es el olfato de los perros

A menudo se habla del perro como el mejor amigo del hombre, los antropólogos piensan que la domesticación se habría iniciado hace unos 15.000 años, durante este tiempo el binomio perro-hombre se ha basado en una simbiosis en la que las dos especies salen beneficiadas, por una parte el perro mejora sus posibilidades de supervivencia puesto que no tiene que preocuparse por el recurso (comida) , evita la depredación y mejora su actitud gregaria y social, el hombre por su parte aumenta su seguridad y se beneficia del perro como el mejor de los terapeutas.

La utilización del perro en las fuerzas armadas españolas empieza en el año 1945 en el antiguo Cuerpo de Policía Armada, y en 1947 se crea la primera Escuela de Adiestramiento Canino de la Policía. Más tarde, en 1951, lo hace la Guardia Civil y en 1982 el ejército de tierra. El Cuerpo Nacional de Policía realiza los primeros servicios en la especialidad de búsqueda de estupefacientes en el año 1975, un años más tarde comienza la operatividad en el campo de búsqueda de explosivos. En 1994 se comienzan a adiestrar perros en la especialidad de rescate de personas en escombros y grandes superficies, con técnicas diferentes a las que se utilizaban hasta ese momento. Desde el año 2003 con la introducción de los perros Detectores de Acelerantes del Fuego (perros DAF) hasta la actualidad, los avances en el adiestramiento de perros detectores han progresado vertiginosamente, dando lugar a numerosas especialidades, búsqueda de restos humanos R.E.H.U, búsqueda de billetes de curso legal B.C.L, búsqueda de víctimas en un entorno acuático, odorología forense, perros detectores de hipoglucemias para personas diabéticas, etc.

El objetivo de este trabajo es intentar entender mejor cómo funciona el sentido del olfato del perro, conocer el origen del olor y como se trabaja la discriminación en las diferentes especialidades. El estudio de la discriminación de olores en los perros de búsqueda es muy complejo, la intención es que este trabajo sea fácilmente entendible, evitando caer en demasiados tecnicismos.

En primer lugar emprenderemos un viaje hacia el sentido del olfato del perro y de sus ancestros, estudiaremos su capacidad olfatoria, sin duda alguna, la mejor de las cualidades de nuestro amigo. Luego nos adentraremos en el mundo de los olores para conocer qué es lo que el perro huele realmente y como puede detectar esos olores. Este estudio es indispensable si queremos comprender el trabajo de la discriminación en los perros detectores.
Finalmente estudiaremos la metodología de la discriminación de olores en el perro detector y como la llevaremos a la práctica en las diferentes especialidades.

2. El OLFATO DEL PERRO.

2.1 El olfato y la discriminación en los lobos.

Muchas teorías avaladas por prestigiosos autores, reconocen al perro como descendiente del Chacal, Lobo o Coyote. Lejos nos quedan las románticas teorías de Korand Lorenz sobre los orígenes de nuestros actuales perros domésticos, hoy día la mayor parte de autores están de acuerdo en que todas las razas del perro proceden del lobo (Canis Lupus), ambas especies son casi iguales y la secuencia del ADN mitocondrial coincide en un 99,8%1. Los etólogos han estudiado al lobo para comprender mejor la conducta del perro, casi todos los tratamientos en los problemas de conducta tienen su base en la observación de las manadas de lobos. Estudiando los comportamientos de caza, el marcaje, y la discriminación de olores en el lobo podremos aprender cosas sobre el perro en las especialidades de búsqueda.
Los lobos estructuran su vida social a través de las manadas, ello les facilita la supervivencia. Normalmente delimitan un territorio, marcándolo con sus evacuaciones en todo su perímetro, a menudo dos o más manadas de lobosse establecen una al lado de otra, el marcaje les sirve para diferenciar el olor de un individuo de su grupo de otro no perteneciente a su manada. Normalmente los lobos no acostumbran a rebasar su zona, cuando esto ocurre empujados por el hambre, saben perfectamente gracias a su olfato que han penetrado en territorio ajeno y que corren peligro.

lobo
El olfato del lobo juega un papel muy importante en su supervivencia, le permite oler presas mucho antes de que pueda verlas. El interior de la nariz de un lobo contiene superficies húmedas que atrapan olores en el aire. Tiene una superficie de receptores olfativos más importante que el perro común, la mucosa posee numerosos repliegues, lo que aumenta la superficie de contacto con las moléculas olorosas. El lobo rastrea el viento con ángulo de 90º en busca de presas generalmente vivas, pero también comen animales muertos. En esta búsqueda el perro detecta perfectamente si se trata de una presa, de otro lobo o del hombre. Si durante el venteo no encuentran rastros, buscan señales por la tierra, en los árboles o en los arbustos. Cuando encuentran un rastro saben de qué animal procede y si es una presa viva o muerta, incluso si está sana, enferma o herida, esto es de vital importancia puesto que atrapar una presa enferma o herida supone un gran ahorro de energía y aumenta las garantías de éxito.
Conclusiones: El lobo puede discriminar con el olfato entre un individuo de su manada u otro que no pertenece al grupo, una presa viva o muerta, entre olores producidos por diferentes humanos y entre animales sanos o enfermos.

2.2 El sentido del olfato del perro.

Un sentido es un órgano que puede capturar información del medio circundante, estas sensaciones son convertidas a estímulos que el cerebro puede interpretar para producir la respuesta adecuada para el animal 2. El perro no huele con la nariz ya que el epitelio olfativo es solo un órgano de captación que recibe un estímulo y lo transfiere mediante estimulación ciliar a las fibras olfatorias que lo conducen al bulbo olfativo, en el cerebro. Por lo tanto el perro al igual que nosotros huele con el cerebro. Los perros poseen un sistema olfativo muy desarrollado gracias a sus antecesores, los lobos. Para comprender mejor la capacidad olfatoria del perro es bueno hacer una descripción de la anatomía de su sistema olfativo.
El epitelio olfativo se divide en la nariz externa e interna. La nariz interna es la encargada de recoger las partículas del aire y conducir las sustancias olorosas a la nariz interna. Su función es muy importante, además de recoger el olor es capaz de dirigirnos hacia él, ya que posee una gran movilidad, la puede subir, bajar o girar.

En la nariz interna se encuentra todo el sistema olfatorio del perro. En ella están las células olfatorias que pueden detectar cualquier clase de gas y dan al perro información acerca del aire respirado, estas células tienen un mes de vida, transcurrido este tiempo son remplazadas, esta sustitución de las células implica que cualquier daño es solo temporal. Las células olfatorias contienen unas vellosidades llamadas cilios que ocupan la superficie de la membrana mucosa. Los receptores se ubican en la superficie de la membrana de estos cilios, y constituyen el verdadero sistema detección de esencias. La célula olfatoria del hombre contiene de 5 o 6 cilios, mientras cada célula olfatoria del perro posee de 120 a 150 cilios. La superficie olfatoria del hombre es de 4 a 5 cm2 y la del perro de 90 a 170 cm2. En esta superficie el hombre almacena unos 5 millones de células olfatorias, en la del perro de 150 a 300 millones.

Otra característica importante de la capacidad olfatoria del perro la aporta el vomeronasal, también llamado órgano de Jacobson, está situado detrás de la mucosa olfatoria y se comunica con la cavidad bocal. El órgano vomeronasal capta otras esencias distintas al epitelio olfativo, tiene unas conexiones propias con el cerebro y su información es procesada en un sitio cerebral distinto. Algunos perros muestran el comportamiento de “flehmen” que consiste en levantar el labio superior con lo cual las ventanas nasales se entrecierran y permiten transportar olores al órgano vomeronasal de ciertas fuentes de olor como orina y otras marcas hechas por otros animales. Esto es especialmente importante en la conducta de identificación y sexual, mediante las feromonas (sustancias químicas volátiles que los perros utilizan para comunicarse, las más volátiles las capta la mucosa olfatoria y las menos volátiles el órgano vomeronasal)
Comparativa Perro-Hombre:

Los diferentes autores no se ponen de acuerdo cuando comparan la capacidad olfativa del perro en relación a la nuestra. Así, encontramos diferentes apreciaciones en las muchas obras consultadas, algunos afirman que el perro es capaz de oler 100 veces más que nosotros, otros 250 veces más, o incluso 1000 veces más.
Realmente no sabemos a ciencia cierta cuáles son las capacidades olfativas del perro respecto a la nuestra, pero si podemos asegurar que infinitamente superior, el perro es un auténtico superdotado en este aspecto.
Como hemos visto existe una diferencia notable entre las prestaciones fisiológicas de la nariz del perro respecto a la nuestra, vamos a ver ahora como afecta a su percepción del entorno y como le permite percibir e interpretar los estímulos que le rodean.

La capacidad olfativa y de discriminación de olores del perro es similar a nuestra capacidad visual selectiva. Supongamos que estamos en lo alto de una montaña junto a un amigo observando una gran ciudad, nuestro amigo nos llama la atención sobre un edificio en concreto del que nos ofrece una descripción detallada, nosotros con esa descripción somos capaces de discriminar los miles de edificios colindantes y concentrar nuestra vista solo en ese. El perro tiene esa misma capacidad discriminatoria entre infinidad de olores, es capaz de concentrarse en un solo olor y dejar de lado los demás. Otro ejemplo; llegamos a casa y percibimos un olor, enseguida sabemos que nuestra madre nos ha preparado esos macarrones que tanto nos gustan, pero hasta que no vamos a la cocina y ojeamos la cazuela, no sabemos qué tipo de carne ha utilizado para el sofrito, o si le ha puesto cebolla, o pimiento, o cualquier otro condimento. El perro entra en casa y utilizando su olfato, sabe que su dueña a preparado macarrones, si esos macarrones son de una u otra marca, si le ha puesto tomate, si el tomate era de pote o natural, si lleva cebolla, ajo o cualquier otro condimento, también si lleva carne y de que animal es la carne.
Nosotros leemos el periódico o escuchamos las noticias para estar informados. El perro que pasea por la calle olfateando también está leyendo el periódico, recibe información, venteando puede saber si hace poco ha salido la vecina del tercero o ha pasado por allí la mujer del quiosco al que cada mañana acude con su dueño a comprar el periódico. Olfateando en los árboles también recibe información, así pues, sabe si la vecina del tercero a salido sola o acompañada con su perro y que perros u otros animales han pasado por allí.

Es sorprendente ver como un perro es capaz de detectar con una increíble facilidad estupefacientes ocultos en un vehículo, dentro del depósito de gasolina, y habiendo rociado el vehículo con diferentes olores para distraerlo. Detrás de una detección de ese tipo se esconden muchas horas de trabajo y una minuciosa labor en la discriminación de olores, en los próximos capítulos hablaremos de la metodología de ese trabajo.
Conclusiones: El olfato del perro es infinitamente superior al nuestro, lo es tanto, que resulta difícil comprenderlo. El perro es capaz de separar y descomponer un conjunto de olores, es decir, que entre los múltiples olores presentes es capaz de distinguirlos, incluso si ese olor se encuentra en concentraciones muy bajas imposibles de detectar por nosotros.

2.3 El origen del olor.
¿Qué es el olor?
Desde el punto de vista químico, el olor es una sensación, una noción de estímulo y percepción producida en el olfato por la interacción de una sustancia orgánica con los receptores olfativos de los seres vivientes. Dicha interacción depende en gran medida de la volatilidad de la sustancia, ya que es necesario que las moléculas de la sustancia olorosa pasen a una fase gaseosa para que puedan llegar a la nariz y así ser percibidos; de igual forma, se requiere que puedan atravesar las membranas de las células epiteliales y llegar a los receptores que enviarán la señal al cerebro, indicando la sensación del olor. Un punto importante que deben cumplir las moléculas olorosas es tener peso molecular bajo, aunque se ha generado cierta controversia en este punto puesto que hay moléculas, tales como los esteroides, que poseen olor aun siendo de gran tamaño.
Por lo tanto el perro detecta las moléculas que son la parte más pequeña de una sustancia. Estas moléculas se pueden encontrar en tres estados distintos; Gaseoso, líquido y sólido. Para que el olor pueda ser detectado las moléculas deben estar en estado gaseoso. Pero entonces nos preguntamos ¿porqué algunas sustancias sólidas o liquidas se pueden oler? ¿Porqué algunas sustancias desprenden más olor que otras? Una sustancia pasa de líquido a gaseoso cuando aumenta la temperatura, este proceso se denomina evaporación. Cuando una sustancia se evapora a bajas temperaturas, entonces decimos que es muy volátil, esa sustancia es olida con facilidad. Al proceso de transformación de sólido a líquido se le llama fusión, para oler un material sólido primero tiene que pasar a líquido (fusión) y luego a gaseoso (evaporación). Pero no solo la temperatura contribuye a la fusión y evaporación, la presión y la humedad también juegan un papel importante.
Los sólidos pueden ser olidos gracias a su superficie, es la parte más expuesta a la acción de la presión, la humedad y la temperatura, favoreciendo el proceso de fusión y evaporación. Cuanto más porosidad o fragmentación del sólido, más superficie posee y más olor desprende. El perro también puede oler sólidos con menos porosidad y superficie, acercándose a ellos para detectar las moléculas más volátiles que se desprenden y arrastran a las menos volátiles, o también pueden lamer la superficie para detectar el olor con el órgano vomeronasal.

Sólido poco fragmentado y con poca superficie. Las partículas olorosas se dispersan poco.
Sólido muy fragmentado y con mucha superficie. Las partículas olorosas se dispersan mucho.

Las condiciones climatológicas afectan mucho en la detección de los olores, cuando hace mucho viento las partículas olorosas forman un cono alargado que permite oler a gran distancia, con poco viento el cono es más grueso y corto, dificultando la detección a larga distancia.
Propagación de partículas con viento fuerte.

Con el calor ascienden las partículas olorosas, y por el contrario con el frío descienden. Otro factor importante es la humedad, una humedad alta favorece la propagación de partículas olorosas. Por lo tanto una condición óptima sería aquella en que existe una alta humedad, ambiente templado y un poco de brisa, favoreciendo la evaporación y propagación.
Hay tres conceptos que debemos conocer y que cobran gran importancia en la discriminación de olores en los perros detectores :

  • – Adherencia; Las partículas olorosas pueden depositarse en distintas superficies.
  • – Disgregación; Se pueden separar en distintos fragmentos.
  • – Agregación; Unas partículas olorosas pueden unirse a otras.

En el trabajo de discriminación deberemos tener muy en cuenta estos tres aspectos ya que el olor base con el que trabajamos puede agregarse a otros materiales o mezclarse con otros olores y el perro puede marcar falsos positivos, afortunadamente, la capacidad de discriminación de los canes es asombrosa, si la unimos a nuestra inteligencia y capacidad de planificar el trabajo, sin duda alguna obtendremos los resultados deseados.
El cuerpo humano también desprende olor a través de la descamación (desprendimiento de moléculas), pero existen otras fuentes de olor, hablaremos más extensamente en el capítulo de discriminación en los perros detectores de personas vivas y detectores de restos humanos.
Conclusiones: Los perros detectan el olor a través de moléculas, estas moléculas deben estar en estado gaseoso, los sólidos pasan a líquidos por medio de la fusión y los líquidos a gaseoso a través de la evaporación. Las moléculas se pueden adherir a otro material, unirse entre sí o separarse, este estudio es importante y el adiestrador debe conocerlo para entender el trabajo de discriminación de olores.

3. DISCRIMINACIÓN DE OLORES EN LAS DIFERENTES ESPECIALIDADES DE BÚSQUEDA.

3.1 Metodología del trabajo de discriminación.
“Discriminar”= Seleccionar, excluyendo. Esta es la definición de la palabra discriminar en la Real Academia Española. En Wikipedia.org nos definen discriminación como; El acto de separar o formar grupos de personas a partir de criterios determinados, en un sentido más amplio la discriminación es una manera de ordenar y clasificar otras entidades.
Cuando un perro de búsqueda está trabajando, lo hace con el objetivo de detectar uno o varios olores de entre múltiples con los que chocará por el camino, cuando encuentre el olor , estará casi siempre acompañado de otros olores, a menudo de mayor intensidad. Su trabajo es seleccionar, separar, ordenar, clasificar y finalmente excluir, centrándose solo en el olor para el que ha sido entrenado, esta es su función. Seleccionando el ejemplar adecuado y con un buen entrenamiento el perro realizará esta tarea sin ningún problema. El trabajo del adiestrador consiste en elaborar un adiestramiento minucioso en todos los aspectos; motivación, asociación, control, socialización, programas de refuerzo, distracciones, trabajo físico, etc…
La discriminación de olores es uno de esos trabajos, una tarea muy importante que nos evitará falsos positivos, con el engorro que eso puede suponer; muros derribados, maletas destrozadas, salpicaderos destrozados, pruebas de laboratorio carísimas, pérdida de tiempo que en ocasiones es vital, etc… O peor aún, que el perro deje de marcar un olor para el que ha sido entrenado, en ocasiones una vida depende de ello.
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El trabajo de discriminación varía mucho de una especialidad a otra, no es lo mismo enseñar aún perro a buscar trufas, con un olor muy característico, en un ambiente concreto, siendo la única seta que vive enterrada, y en lugares donde no suelen haber otras setas, que enseñarle a buscar robellones abarcando un territorio más extenso donde se va a encontrar gran cantidad de setas diferentes con olores muy similares, si queremos que nos marque solo robellones, habría que hacerle un trabajo de discriminación a los demás tipos de setas.
En el proceso de detección de un olor hay una serie de propiedades que debemos tener en cuenta cuando entrenamos a un perro: 5

  • – Asociación. Cuando un perro tiene reconocido en su memoria olfativa un olor y lo ponemos junto a otro, este nuevo olor lo pone en su memoria y lo reconoce por separado. Esta propiedad es muy útil para aumentar el número de sustancias que detecta un perro. Por el contrario puede hacer que el perro asocie sustancias no deseadas si no trabajamos correctamente.
  • – Simplificación. El perro como la mayoría de seres vivos, actúa con economía de medios. Es decir, si algo lo puede hacer gastando el mínimo de energía, lo hará de esa manera. Con el olfato pasa lo mismo, el perro buscará todas las ayudas para no tener que usar el olfato a fondo. Si cuando trabajamos en paquetería, los paquetes donde está la sustancia a detectar no huelen a nada al estar vacíos, el perro simplificará su trabajo y marcará el paquete que tiene olor. El que sea, con independencia que contenga la sustancia a detectar.
  • – Especificidad. Es la capacidad que tiene el perro de distinguir un olor muy concreto frente a otros por muy similares que sean. Si utilizamos una sustancia de la misma procedencia, solo reaccionará frente a nuestra muestra, y no a otra muestra de esa misma sustancia de distinta procedencia.

En el capítulo 2.1 decíamos que un sentido es capaz de capturar información que traslada al cerebro para producir una respuesta. Cuando entrenamos a un perro de búsqueda estamos manipulando este concepto, ya que queremos una respuesta del animal en ocasiones poco natural, aunque este es otro tema, al capturar información que en la mayoría de los casos no tiene ninguna importancia para el perro. No nos resultará muy complicado enseñar a un perro a buscar comida porqué tiene un gran valor para él, pero en la mayoría de las especialidades el perro busca olores que no significan nada y que en condiciones naturales no producirían ninguna respuesta en el animal.
Por lo tanto, el trabajo de discriminación, y esto es común a todas las especialidades de búsqueda, comienza en los primeros pasos del adiestramiento específico, con la asociación del olor o conjunto de olores que el perro debe buscar. Es muy importante realizar ese primer paso correctamente, ya que un trabajo bien hecho en estos primeros compases del adiestramiento nos va a ayudar mucho en el entrenamiento posterior de discriminación de olores.
En esta primera fase habrá que tener especial cuidado con los utensilios utilizados (motivadores, contenedores, etc…) para que el perro no los asocie con el olor a detectar.
Para trabajar apropiadamente un perro de búsqueda debe ser entrenado para trabajar en un olor particular o en algunos de una colección, en el camino tropezará con olores similares que tendrá que diferenciar, vamos a ver a continuación como es ese trabajo en cada especialidad.

3.2 Perros de rescate en grandes áreas y estructuras colapsadas.

A diferencia de otras especialidades el perro de rescate trabaja en un conjunto de olores, no busca un olor particular si no varios de una colección. También trabaja con otros que si bien no son su objetivo, si le pueden servir de apoyo, sobre todo en la búsqueda en grandes áreas, finalmente se encontrará con numerables olores que deberá discriminar.
Antes de entrar en los detalles prácticos de la especialidad es indispensable saber los olores a detectar o descartar procedentes de la víctima, así como conocer los olores de fondo que deberá discriminar, tanto en estructuras colapsadas como en grandes áreas.

Olores procedentes de la víctima:

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Estos son los olores que habitualmente estarán presentes en la víctima, aunque dependiendo de su rutina, hallaremos otros olores impregnados en la ropa; tabaco, gasolina, olor a pescadería, carnicería, u otros olores del ambiente en el que se mueva el individuo.
Dentro de este conjunto de olores habría que hacer una división:
– Olores localizados solo en la víctima y siempre presentes en ella.
Respiración, transpiración, glándulas sebáceas, glándulas sudoríparas apocrinas. Estos son los olores que debe detectar el perro.
– Olores localizados en la víctima y en toda el área de trabajo, presentes en la víctima ocasionalmente.
Ropa, desodorante, colonia, jabón, descamación epiteal, sangre, orina, heces, vómito, pelo. Son los olores residuales que el perro no debe marcar como positivos.

tipo-olores-2-perro

En este gráfico observamos los olores presentes en el área de trabajo en estructuras colapsadas. En el primer apartado incluimos los olores provenientes de la víctima, pero también pueden estar contaminados objetos alejados; toallas, peines, colchones, etc… Es importante hacer ejercicios de discriminación con estos olores para que el perro los elimine como positivos.
En el segundo apartado vemos los olores que estarán presentes en el área de búsqueda y que no provienen de la víctima, su composición es muy variable dependiendo del edificio colapsado, el perro se acostumbrará a ellos trabajando en ambientes lo más variado posible.
tipo-de-olores

En grandes áreas los olores provenientes de la víctima son los mismos. Los olores de fondo presentes en el área de búsqueda son totalmente distintos, también deberíamos variar las zonas de búsqueda para que el perro se habitué a ellos. El tercer apartado es el conjunto de olores que forman un rastro.
Exactamente igual que en estructuras colapsadas los olores del apartado 1 y 2 serán para el perro, olores de fondo, pero con la diferencia que en grandes áreas el perro debe ser capaz de apoyarse ocasionalmente en el olor de rastro pero teniendo como base de su trabajo como detector el “venteo”

Discriminación práctica:
Un perro de búsqueda tiene la misión de discriminar, en condiciones ambientales adversas, el olor corporal humano en el mínimo tiempo posible. Para lo cual deberá mantener un nivel óptimo de concentración, lo que se reflejará en el incremento del umbral de sensibilidad olfativa durante el proceso de localización.6
Para ello el perro deberá tener una óptima preparación física. En el programa de adiestramiento incluiremos un buen plan de entrenamiento físico.

Ya hemos explicado que el primer trabajo de discriminación se lleva a cabo en la fase de asociación de olor, en este periodo el perro debe asociar los olores provenientes de la víctima y que solo están presentes en ella, hay varios aspectos a tener en cuenta en esta fase.
– Trabajar con varios figurantes- Cada persona posee un olor único, existen diferentes variaciones según su raza, alimentación, edad, sexo, etc… Para evitar la especificidad debemos cambiar el tipo de víctima, diferentes sexos, edad, alimentación, raza, etc… con ello conseguiremos que el perro trabaje buscando cualquier intensidad de olor humano. Los olores que solo provienen de la víctima estarán siempre presentes pero con diferentes intensidades, en cual se va a apoyar es algo que desconocemos y será decisión de cada perro que olores van a ser más relevantes.
– Motivadores, pelotas, rodillos etc…- Para que el perro no los asocie con el olor humano, es necesario ir cambiando los juguetes, utilizarlos nuevos o usados, lavados o sin lavar, o esconder víctimas sin mordedor.
Con ello evitaremos la generalización de olores y que el perro realice una asociación indebida.
El cuerpo humano está a 37º con lo cual la propagación de los olores provenientes de la transpiración y respiración está garantizada.
Antes de empezar el trabajo en la zona de búsqueda colocaremos distracciones olorosas en el camino hacia la localización de la víctima, al principio fáciles de discriminar respecto a la víctima; alimentos, feromonas etc… Cuando el perro se distraiga actuará primero el guía reprobando su actitud y a continuación el figurante mostrándole el camino.

Ya en la zona de búsqueda iremos introduciendo cada vez más distracciones olfativas, nuevos retos para el perro, por ejemplo: poner en el camino alguna camiseta sudada (foco residual), es posible que el perro la marque las primeras veces (simplificación) pero luego aprenderá que solo obtendrá recompensa marcando los olores que solo están presentes en la víctima.
Complicar el trabajo paulatinamente, lo ideal es disponer de todos los olores que queremos que el perro discrimine y trabajar con ellos. Primero alejados de la víctima pero luego incorporados a ella, provocando el conflicto en el perro para que resuelva; La camiseta sudada que hemos utilizado alejada de la víctima, ahora la ponemos justo en la tapa de la víctima enterrada (foco residual), el foco de olor es más fuerte que el producido por el individuo (foco caliente), es posible que entre en conflicto y no marque, en ese caso retiramos la camiseta para facilitar las cosas al perro y que resuelva. Repetimos el ejercicio hasta que el perro discrimine el foco residual y marque el foco caliente.
El objetivo es conseguir que cualquier olor que no sea del grupo “Olores localizados solo en la víctima y siempre presentes en ella”, sean olores de fondo para el perro y los elimine como positivos.

3.3 Perros de rescate de restos humanos y de detección de restos biológicos.

3.3.1. Restos humanos

Los olores con que se encontrará el perro detector de restos humanos en grandes áreas y estructuras colapsadas no difieren de los gráficos del tema anterior, exceptuando los olores localizados solo en la víctima y siempre presentes en ella. Con una víctima viva trabajamos con olores que provienen preferentemente de la transpiración y respiración, cuando la víctima fallece, estos olores desparecen y comienzan una serie de procesos que se denominan descomposición. Se enfría el cadáver, la sangre deja de circular, el intestino está lleno de bacterias que a los dos días empiezan a invadir las células del cuerpo, desde el primer momento las células muertas liberan sus encimas que hacen que ellas mismas se descompongan, Estos procesos se aceleran si la temperatura y la humedad son más elevadas. El cuerpo libera gases y líquidos muy volátiles y fácilmente detectables, también metano y sulfuro de hidrógeno que producen el típico olor a “huevo podrido”. En definitiva, un cuerpo humano cambia el olor cuando fallece desde el primer momento, el olor a muerto es mayor cuanto más tiempo pasa y los olores van variando conforme avanzan los procesos de descomposición. El perro deberá detectar los gases y líquidos procedentes de la descomposición del cadáver.
Para trabajar perros detectores de restos humanos se pueden utilizar olores de materia orgánica, de origen animal (preferentemente cerdo), de origen químico (Pseudo-olores), o utilizar ropa de víctimas fallecidas.

Discriminación práctica:
En la primera fase de asociación del olor, variar los contenedores, usarlos de diferentes materiales para que el perro no asocie el contenedor con el olor de búsqueda. Es muy importante que los contenedores estén limpios y utilicemos siempre guantes para evitar que el perro no asocie nuestro olor, ni cualquier otro que haya estado en contacto con el contenedor.
Trabajar las sustancias en sus diferentes estados de descomposición ya que los cuerpos sufren números cambios de olor durante el proceso.
Antes de empezar el trabajo en la zona de búsqueda introducir distracciones olorosas en el camino hacia la localización, igual que en los perros de rescate.
Ya en la zona de búsqueda introducir cada vez más distracciones olfativas, nuevos retos para el perro, lo ideal es disponer de todos los olores que queremos que el perro discrimine y trabajar con ellos. Por ejemplo; utilizar comida en estado de descomposición, carne de cordero, de vacuno, huevos podridos, etc… Escenificar lo máximo posible a lo que se encontrará el perro en una intervención real.

Para evitar que el perro de falsos positivos en cadáveres de otros animales habrá que realizar ejercicios de discriminación con todo tipo de cuerpos no humanos; conejos, peces, ovejas, etc…
El objetivo es conseguir que cualquier olor que no sea procedente de la descomposición de un cadáver humano (gases y líquidos), sean olores de fondo para el perro y los elimine como positivos.

3.3.1. Restos Biológicos.
La búsqueda de restos biológicos difiere de la anterior en gran medida. Si bien el olfato de un perro puede localizar casi cualquier tipo de Resto Biológico producido por el ser humano, como orina, saliva, etc… Lo que más nos va a interesar para la localización de una persona fallecida, o envuelta en cualquier tipo de suceso violento, es la localización de restos de SANGRE, en esto centraremos casi todo el trabajo, en la localización de Restos Biológicos.7
La sangre extraída del cuerpo coagula en un periodo de tiempo de entre tres a seis minutos, por lo que el perro siempre realizará la búsqueda de sangre en ese estado y en muchas ocasiones ni siquiera en esas condiciones, si no en superficies donde en un momento dado se ha despositado la sangre y después ha desaparecido, bien de forma natural o bien por la acción del hombre a través de un procedimiento de limpieza.8
Discriminación Práctica.
Tomar las mismas medidas con los contenedores que en el tema anterior.
Los ejercicios iniciales deben ser fáciles, el volumen de sangre a localizar debe ir disminuyendo paulatinamente y la dificultad en la discriminación aumentar de forma gradual.

Comenzar con ejercicios sencillos, donde el perro debe discriminar olores fuertes y diferentes a la sustancia, con ello conseguimos que se centre solo en el olor que nos interesa y evitamos la simplificación.
A medida que avanzamos en el adiestramiento aumentamos la dificultad, trabajando en ambientes distintos y parecidos a una situación real para que el perro se acostumbre a todos los olores que se va a encontrar.
Realizar ejercicios con diferentes muestras de sangre humana y trabajar la discriminación con sangre procedente de otros animales (el elemento más numeroso y el más característico en cuanto al olor es la hemoglobina, su composición varía de una especie a otras, de ahí que el perro pueda discriminar sangre que provenga de un humano u otro animal)
A menudo el perro deberá localizar sangre en lugares que han sido minuciosamente lavados, debemos intentar reproducir en el entrenamiento situaciones que se asemejen a la realidad, por lo que depositaremos sangre en diferentes lugares; suelo, muebles, paredes, lámparas, interiores de coche, ropa, etc… y a continuación la lavaremos con diferentes productos.
Por último, a menudo el animal inspecciona la zona mucho después de cometido el delito, por lo que habrá que entrenar al perro para qué tiempo puede transcurrir desde que se ha vertido la sangre hasta que el animal la localiza.

3.4 Perros de búsqueda de estupefacientes.

El perro detector de estupefacientes busca un olor particular en un conjunto de olores. Como en todas la especialidades hay que realizar un trabajo de discriminación, pero por las características de la sustancias (son olores muy peculiares), en esta especialidad esta tarea no es tan exigente como en otras en que hay cantidad de sustancias que pueden confundir al perro; rescate, daf, rehu…

Normalmente en esta especialidad el perro deberá asociar 5 sustancias distintas (hachís, marihuana, cocaína, heroína y anfetaminas). También estos perros suelen ser adiestrados para la localización de billetes de curso legal BCL. La sustancia que utilicemos debe ser lo más parecido a lo que encontraremos en un servicio real, ya que en el proceso de corte el olor base sufre procesos químicos que cambian la estructura de sus moléculas, produciendo cambios en su olor. También es conveniente trabajar con drogas de distintas procedencias para que el perro se acostumbre a diferentes tipos de corte.
Discriminación práctica:
Común a todas las especialidades el trabajo de discriminación se inicia en la primera fase (asociación del olor) un trabajo bien realizado por el adiestrador en este periodo nos facilitará la labor en fases más avanzadas.
Los contenedores deberán ser lavados una vez usados y los manipularemos siempre con guantes. Nunca usaremos un mismo contenedor para diferentes sustancias.
Cuando el perro localice sin problemas la sustancia en la fase de punto a punto, introduciremos distracciones olorosas en algunos bloques, normalmente se utilizan olores fuertes, vainilla, colacao, etc…
Cuando trabajemos con equipajes empezaremos con ejercicios fáciles, maletas más porosas y droga oculta sola en una maleta, poco a poco aumentaremos la dificultad, cantidades más pequeñas de sustancia y mezclada con otros olores, maletas más estancas que dificultan la salida de olor, hasta conseguir que el perro detecte el olor de la sustancia discriminando el resto, en un escenario parecido al que se encontrará en una intervención real.

3.5 Perros detectores de billetes de curso legal. B.C.L.

A grandes rasgos puede decirse que la composición de los billetes es de fibra de algodón, tinta calcográfica y elementos de seguridad. El adiestramiento de perros B.C.L. es similar al aplicado al perro detector de estupefacientes, y por lo general, se utilizan los mismos sujetos.9
El objetivo son grandes cantidades de dinero proveniente del narcotráfico o bandas organizadas.
Discriminación práctica:
Igual que en las demás especialidades, una buena asociación del olor y precauciones con el material; contenedores, rodillos, etc…
Una vez asociado el olor a billete o tintas calcográficas, realizaremos un trabajo de discriminación con diferentes tintas de impresoras y papeles de periódico, revista, etc…

3.6 Perros detectores de explosivos.

En esta especialidad el perro también es entrenado para detectar un olor particular en un conjunto de olores. Trabajaremos con las sustancias tal como aparecen en el mercado, puesto que del mismo modo que ocurre en otras especialidades los olores base sufren cambios en su estructura molecular durante la fabricación. El perro detector de explosivos puede trabajar con diez sustancias diferentes, las más habituales son; Goma 2, PG 2, trilita, pentrita, clorato potásico, nitrato amónico.
Discriminación práctica:
Como siempre, un buen trabajo en la asociación de los olores (discriminación natural), y todas las medidas de precaución con los rodillos y contenedores.
Normalmente se enseña al perro a detectar primero las sustancias más olorosas, goma-2 o pg-2, e ir introduciendo las menos olorosas al final.
Exactamente igual que los perros detectores de estupefacientes, en esta especialidad el perro es entrenado para detectar pequeñas cantidades de sustancia.
En el punto a punto, una vez el perro detecte sin problemas la sustancia, comenzamos a trabajar con otros olores para que los discrimine; plástico, chicles, zumo, tabaco, vainilla o cacao, etc… El objetivo es que el perro excluya cualquier olor que no sea la sustancia.

En el trabajo con equipaje ocultaremos junto a los explosivos multitud de aromas. Como ocurre en otras especialidades, estupefacientes o BCL, los explosivos pueden estar camuflados con otros olores; colonia, lejía, ropa, plástico, jabón etc… El perro debe aprender a discriminarlos.

3.6 Perros detectores de acelerantes del fuego.

Esta especialidad es un claro ejemplo de la enorme capacidad olfativa y discriminativa de los perros detectores. Los acelerantes son sustancias muy volátiles que cuando se inflaman facilitan la ignición y propagación del fuego. El perro D.A.F es entrenado para detectar ocho sustancias diferentes; gasolina, gasoil, queroseno, nafta, alcohol, disolventes, trementina y White spirit. La detección de estas sustancias es posible porqué en los incendios no se produce una combustión completa, y quedan restos en hendiduras en el pavimento o en materiales que absorben y retienen el acelerante.

Además de estas sustancias; la gasolina por ejemplo, debemos enseñarle al perro a detectarla en diferentes grados de evaporación, ya que debido al calor, esta gasolina se va evaporando y sufre cambios en su composición y por lo tanto en su olor. No es lo mismo detectar gasolina pura que evaporada al 20%, para el perro el olor es distinto. Normalmente se enseña al perro a detectar la gasolina y el gasoil en cinco grados de evaporación distintos, por tanto, un perro D.A.F puede estar enseñado a detectar 15 sustancias distintas.
Otra dificultad a tener en cuenta son los numerosos materiales derivados del petróleo, que sin ser acelerantes, cuando arden producen los mismos olores que los acelerantes; moquetas, plásticos, pvc…
Estos materiales de pirolisis pueden confundir a las máquinas y dar falsos positivos, en cambio, los perros con un buen entrenamiento son capaces de discriminarlas.
Discriminación práctica:

Otra vez la discriminación comienza con un buen trabajo en la asociación del olor. Además de las ocho sustancias mencionadas debemos enseñar al perro a detectar el gasoil y gasolina en cinco grados de evaporación distintos.
Entrenaremos al perro en la discriminación de productos de pirolisis, así pues, en el punto a punto introducimos diferentes productos quemados, moqueta, plástico, pvc, etc…
Trabajaremos en distintos escenarios lo más parecido a una intervención real, edificios, incendios forestales, vehículos, vehículos de sospechosos, ropas, mochilas, personas… El objetivo es que el perro detecte la sustancia en cualquier situación y discrimine el resto de olores que se encuentra en el camino.

CONCLUSIONES

El trabajo de discriminación de los perros detectores no es una tarea fácil, a diferencia de otros aspectos comunes a todas las búsquedas (motivación, trabajo físico, control, programas de refuerzo, etc…), el entrenamiento de discriminación tendrá un plan especifico para cada especialidad.
Es indispensable que el guía posea conocimientos básicos sobre la capacidad olfativa del perro y la composición de los olores en las diferentes especialidades, es ese conocimiento el que ha contribuido a progresar en el entrenamiento del perro detector, y nos ha permitido contar hoy en día con numerosas especialidades, algunas de ellas se han mencionado en este trabajo, pero existen muchas más en todo el mundo; perros detectores de cds piratas, perros detectores de fugas de agua, odorología forense, etc…
Este trabajo no pretende ser un manual sobre el entrenamiento de la discriminación, más bien obtener una visión global, creo que se podría escribir un trabajo para cada una de las especialidades con las fases de adiestramiento de discriminación punto a punto, apuntando los problemas que pueden ir surgiendo y la solución a estos problemas, el autor de ese trabajo debería ser un guía experimentado en cada una de las especialidades.